Malditos adjuntos…
…¡adjuntos malditos!
El problema
Te podrían quemar en una hoguera por enviarme ese PowerPoint, Excel o Word como adjunto en un mail. ¡Hereje! 🔥 Hay dos casos:
- Si es algo informativo, sólo te libras en caso de que el fichero tenga un contenido “definitivo, 100% cerrado, para siempre jamás”. Un estado poco habitual en esta vida…
- Si pretendes que colaboremos sobre ese contenido, es decir, que ambos lo editemos… mal empezamos, porque ese adjunto está maldito. Esto es lo que pasará:
- Perderemos tiempo con idas y venidas adjuntando evoluciones del fichero en mails o chats.
- Tendremos dudas sobre cuál es la última versión.
- Seremos más lentos porque nos esperaremos uno al otro para avanzar. O peor: cruzaremos ficheros y ninguno tendrá el último contenido.
- Nos volveremos locos creando copias con diferentes versiones y fechas 😭.
Esta viñeta ilustra el segundo caso. Para entenderla hay que conocer un dato imprescindible en la vida 😅: el pez pulmonado (lungfish) tiene la mayor longitud de genoma conocido, con un total de ¡130 mil millones de pares de bases!:

Fuente: https://xkcd.com/3064/
La solución
Lo más probable es que ya la conozcas, ¡sólo úsala! 🙏
- Paso 0 (cero porque es “no hacer”): NO pongas número de versión ni fecha en el nombre del fichero. Sería redundante: tanto el versionado como la fecha de última modificación los gestiona automáticamente la nube por nosotros. Mira qué maja.
- Paso 1: súbelo a internet.
- En Microsoft 365: aloja el fichero .pptx/.xlsx/.docx en tu OneDrive o en un SharePoint (asociado o no a un Teams).
- En Google Workspace: convierte tu .pptx/.xlsx/.docx a .gslides/.gsheet/.gdoc, respectivamente.
- Paso 2: comparte el link al fichero por el canal que quieras: mail, chat, señales de humo 💨… Con permisos de lectura o edición, según se necesite.
¡Ahora sí, muuuucho mejor! Gracias 😊
Postdatas
17 sep 2025